sábado, 11 de junio de 2011

CANTO DE LA HUIDA

Nezahualcóyotl,fue un príncipe poeta.Reinó durante 40 años,donde se vivió el esplendor de un pensador filosófico.
La obra poética de Nezahualcóyotl ha sido objeto de fantasías.
Quienes cayeron en ellas no tomaron en cuenta las colecciones de antiguos cantares en nahuátl,donde se conservan las composiciones que realmente concibió y expresó.Cerca de treinta son los poemas que sobreviven de su obra.
Entre los grande temas sobre los que discurrió están la fugacidad de cuanto existe,la muerte inevitable,la posibilidad de decir palabras verdaderas,el enigma del hombre frente al Dador de vida.
El conjunto de estos poemas contribuirá,más que cualquier suerte de ponderaciones,a un acercamiento al alma y la belleza de expresión de tan admirado gobernante de Tetzcoco.

Este poema es referente cuando andaba huyendo del Señor de Azcapotzalco,para proteger su vida y luchar por recuperar su reinado que le fue arrebatado .

CANTO DE LA HUIDA

En vano he nacido,
en vano he venido a salir
de la casa de dios a la tierra,
¡yo soy menesteroso!
Ojalá en verdad no hubiera salido,
que de verdad no hubiera venido a la tierra.
No lo digo,pero...
¿qué es lo que haré?
¡oh princípes que aquí habeís venido!
¿vivo frente al rostro de la gente?
¿qué podrá ser?
¡reflexiona!

¿Habré de erguirme sobre la tierra?
¿Cuál es mi destino?
yo soy menesteroso,
mi corazón padece
tú eres apenas mi amigo
en la tierra,aquí.

¿Cómo hay que vivir al lado de la gente?
¿Obra desconsideradamente,
vive,el que sostiene a los hombres?
¡Vive en paz,
pasa la vida en calma!
Me he doblegado,
sólo vivo con la cabeza inclinada
al lado de la gente.
Por esto me aflijo,
¡Soy desdichado!
He quedado abandonado
al lado de la gente en la tierra.

¿Cómo determina tu corazón,
Dador de la vida?
¡Salga ya tu disgusto!
Extiende tu compasión,
estoy a tu lado,tú eres Dios...
¿Acaso quieres darme muerte?

¿Es verdad que nos alegramos,
que vivimos sobre la tierra?
No es cierto que vivimos
y hemos venido a alegrarnos en la tierra.
Todos así somos menesterosos.
La amargura predice el destino
aquí al lado de la gente.

Que no se angustie mi corazón.
No reflexiones ya más.
Verdaderamente apenas
de mí mismo tengo compasión en la tierra.
Ha venido a crecer la amargura,
junto a ti y a tu lado,Dador de la vida.

Solamente yo busco.
recuerdo a nuestros amigos.
¿Acaso vendrán una vez más,
acaso volverán a vivir?
Sólo una vez perecemos,
sólo una vez aquí en la tierra.
¡Que no sufran sus corazones!
junto y al lado del Dador de la vida.

Este poema fue traducido por el Dr.Leon Portilla.

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