Aqui estoy.Viviendo el momento,caminado y compartiendo la vida.Ven acompañame camina conmigo...
jueves, 3 de septiembre de 2009
Otra Luna de Sabines...
Alrededor mío la vida siguio el rumbo, los que me aman me miran seguir adelante y yo sonrío y camino la vida.
Me falta un pedazo de mi alma,me faltas y me dueles tan inmensamente
que me arrincono aquí.Donde sólo yo me duela y pueda encontrar las palabras que expresen esto que siento.
Nadie en mi familia me leen, quizás por eso es más fácil venir a este rincón y bramar como animal herido,llorar y desahogar la sal contenida por tanto tiempo.Es el temporal.Pasara.
Mi niño no te fijes, pasara...
Te prometo sonreír desde el alma mañana,Por ahora dejáme desahogar este letal dolor contenido por tantos días...Aquí donde nadie me vea.
te prometo sonreír mañana.
Encontré un regalo para tí.
Angel mío te regalo la Luna de Sabines.
—Mira la luna. La luna es tuya, nadie te la puede quitar. La has atado con los besos de tu mano y con la alegre mirada de tu corazón. Sólo es una gota de luz, una palabra hermosa. Luna es la distante, la soñada, tan irreal como el cielo y como los puntos de las estrellas. La tienes en las manos, hijo, y en tu sonrisa se extiende su luz como una mancha de oro, como un beso derramado. Aceite de los ojos, su claridad se posa como un ave. Descansa en las hojas, en el suelo, en tu mejilla, en las paredes blancas y se acurruca al pie de los árboles como un fantasma fatigado. Leche de luna, ungüento de luna tienen las cosas, y su rostro velado sonríe.
Te la regalo, como te regalo mi corazón y mis días.
martes, 2 de septiembre de 2008
lila downs-mi corazon me recuerda
Mi corazón me recuerda que he de llorar
por el tiempo que se ha ido, por el que se va.
Agua del tiempo que corre, muerte abajo,
tumba abajo, no volverá.
Me muero todos los días
sin darme cuenta, y está
mi cuerpo girando
en la palma de la muerte
como un trompo de verdad.
Hilo de mi sangre, ¿quién te enrollará?
Agua soy que tiene cuerpo,
la tierra la beberá.
Fuego soy, aire compacto,
no he de durar .
El viento sobre la tierra
tumba muertos, sobre el mar,
los siembra en hoyos de arena,
les echa cal.
Yo soy el tiempo que pasa,
es mi muerte la que va
en los relojes andando hacia atrás.
JAIME SABINES.
...
Sabines de mi corazòn
con sangre de mi alma
hoy canto contigo.
Corazòn que lloras
tan sòlo làgrimas negras
quièn las recogera?
sábado, 30 de agosto de 2008
En las sombras del agua...
y el eco de un suspiro,
rastro de una mirada,
memoria de una ausencia,
desnudo de mujer detrás de un vidrio.
Está encerrada, muerta -dedo
del corazón, ella es tu anillo-,
distante del misterio,
fácil como un niño.
Gotas de luz llenaron
ojos vacíos,
y un cuerpo de hojas y alas
se fue al rocío.
Tómala con los ojos,
llénala ahora, amor mío.
Es tuya como de nadie
tuya como el suicidio.
Piedras que hundí en el aire,
maderas que ahogué en el río,
ved mi corazón flotando
sobre su cuerpo sencillo.
Jaime Sabines
jueves, 28 de agosto de 2008
Quiero apoyar mi cabeza...
en tus manos, Señor.
Señor del humo, sombra,
quiero apoyar mi corazón.
Quiero llorar con mis ojos,
irme en llanto, Señor.
Débil, pequeño, frustrado,
cansado de amar, amor,
dame un golpe de aire,
tírame, corazón.
Sobre la brisa, en el alba,
cuando se despierte el sol,
derrámame como un llanto,
llórame como yo.
Jaime Sabines
martes, 15 de julio de 2008
NO SE PODRÀ DECIR...
hacen sentir de anhelo sin fatiga?
¿No podremos hablar de lo que aquí sucede
inadvertidamente, bajo el cielo vulgar de cualquier día,
en la calle, en el pueblo,
a un lado de la música lejana,
en la cervecería,
en medio de las voces de los que venden diarios,
sobre las piedras sucias de saliva?
¿Las maderas del piso,
la toalla en esa silla,
los espejos, la cama, las cortinas
que en la ventana el viento atemoriza,
el rescoldo del sueño entre los ojos,
el peine en los cabellos de esa niña,
esto que llaman soledad, sin nadie,
mi estomago vacío, la ceniza
fumada, y la mañana fría?
¿No podremos decir nada del viento
en el que estamos como en la alegría?
Jaime Sabines
lunes, 14 de julio de 2008
LA LUNA
o como una cápsula cada 2 horas
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía
Un pedazo de luna en el bolsillo
es mejor amuleto que una pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que lo sepa nadie
y para alejar a los médicos y a las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir.
Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas.
miércoles, 25 de junio de 2008
EL AMOR NO SE DICE CON NADA...
El amor se come como un pan,
se muerde como un labio,
se bebe como un manantial.
El amor se llora como a un muerto,
se goza como un disfraz.
El amor duele como un panal,
y es sabroso como la uva de cera
y como la vida es mortal.
El amor no se dice con nada,
ni con palabras ni con callar.
Trata de decirlo el aire
y lo está ensayando el mar.
Pero el amante lo tiene prendido,
untado en la sangre lunar,
y el amor es igual que una brasa
y una espiga de sal.
La mano de un manco lo puede tocar,
la lengua de un mudo, los ojos de ciego,
decir y mirar.
El amor no tiene remedio
y sólo quiere jugar.
jueves, 1 de mayo de 2008
Para Amarte a tì...
martes, 29 de abril de 2008
Igual que la noche....
jueves, 27 de septiembre de 2007
TU NOMBRE
JAIME SABINES
miércoles, 12 de septiembre de 2007
LOS AMOROSOS...

El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre —¡qué bueno!— han de estar solos.
Los amorosos son la hiedra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la obscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.
Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite.
Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.
Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida.
Y se van llorando, llorando
la hermosa vida.
Amorosamente,a flor de piel,a flor del alma con Jaime Sabines...
martes, 21 de agosto de 2007
PETALOS QUEMADOS
viejo aroma que vuelve de repente
un rostro amado,solo,entre sombras,
algún cadáver de uno levántandose
del polvo,de alguna abandonada soledad
que estaba aquí en nosotros:
esta tarde tan triste,tan triste,tan triste.
Si te sacas los ojos y los lavas
en el agua purísima del llanto,
¿Por què no el corazón
ponerlo al aire,al sol, un rato?
Jaime Sabines

